OPINIÓN

Valió la pena…

Colombia, afrontó el conflicto más largo y cruento del mundo, el mismo que mantenía al país a merced de la guerrilla de las FARC, quienes al menos en la década del 2.000 tenían un control territorial en cerca de tercera parte del territorio, con acciones militares que los llevó a la toma de ciudades como Mitú, capital del departamento del Vaupés, y la retención de decenas de militares, policías al igual que de civiles.

La respuesta del estado estuvo en el Plan Colombia, estrategia que contó con el apoyo y respaldo de los EEUU, que derrotó políticamente a la guerrilla y militarmente asestó contundentes golpes que obligó a las FARC a negociar un proceso de Paz con una agenda de 6 capítulos, que llevaron a la desmovilización de esta guerrilla de 50 años, sin que se modificara el modelo económico, el régimen de las fuerzas armadas, ni menos que se afectara el régimen electoral. La negociación comprometía modificaciones al sector rural con una reforma en municipios PDET, que tiene como propósito provocar una intervención territorial en los 170 municipios donde actuaban las farc.

Se comprometió especial atención a las víctimas, con la creación de 16 curules en la Cámara de Representantes, el establecimiento de la Comisión de la Verdad, la búsqueda de los desaparecidos, la creación de la JEP. Un programa de reinserción para los excombatientes, especial atención al tema del narcotráfico, y una presencia de las FARC en el congreso, fueron, entre otras, las principales decisiones que se tomaron en la Habana-Cuba, al cabo de negociaciones por cerca de 5 años.

Este proceso de paz contó con el acompañamiento de la cooperación internacional y el apoyo de la inmensa mayoría de la nación, a pesar que la manipulación Uribista en su afán de oponerse a la reconciliación de los colombianos logró con engaños un estrecho margen en la votación del plebiscito que buscaba refrendar este tratado de paz.

El acuerdo de paz trajo consigo la tranquilidad a campos y ciudades, la misma que se perdió en el gobierno autoritario del binomio Uribe-Duque, quienes han hecho “trizas la Paz”, desconociendo en gran parte el acuerdo. Hoy el país ha vuelto a la espiral de la violencia, masacre cada dos días, asesinato sistemático de los líderes sociales y los firmantes de la Paz. Hasta la fecha, 288 integrantes de las FARC han sido asesinados y entidades de seguimiento nacionales e internacionales afirman que la implementación del acuerdo de paz no llega ni al 10%, y lo que es peor el compromiso de llegar a estos territorios abandonados no se dió y hoy proliferan nuevos actores armados que copan los municipios donde antes actuaban las FARC, ante la complacencia y complicidad del gobierno autoritario de Iván Duque Márquez.

Hoy este acuerdo de paz llega a sus 5 años de suscrito, nadie puede desconocer que fue un paso en el camino correcto, el mundo sigue reconociendo y acompañando la reconciliación de los colombianos, siempre será noticia que las diferencias de una sociedad se resuelvan por la negociación política, la Paz trae tranquilidad a los territorios

Muy a pesar de la actitud belicista del binomio Uribe-Duque, en la inmensa mayoría  del pueblo colombiano hay esperanza de una reconciliación que es prenda del bienestar y progreso de la nación, lo que requiere no sólo el acompañamiento de la sociedad colombiana, sino que es necesario que le apostemos a una propuesta colectiva de nación donde La Paz sea priorizada en la agenda de sucesión presidencial con una propuesta que luche por llevar la tranquilidad al país.

Harold Ruiz Moreno

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