COLOMBIAPARO NACIONAL

Son 47 días de lucha incansable

Ya son varios los jóvenes heridos, los ojos perdidos, los golpes abusivos de una fuerza pública que actúa al mejor estilo de las pusilánimes mafias.

Son 47 días de lucha incansable, de solidaridad en cada esquina, de ejemplos impensables, son 47 días donde las máscaras de los proxenetas de la palabra fueron descubiertas, donde los mequetrefes de siempre quedaron al desnudo, donde las pamplinas de los oportunistas están siendo más que debeladas, son 47 días de lucha frente a una clase dirigente que demostró más que nunca ser parte del paramilitarismo y del narcotráfico, una clase dirigente bañada en sangre, despojo, muerte y destrucción.

47 días de paro que despertaron la amabilidad del incauto, la osadía del cobarde, la elocuencia del joven pensante, el compromiso del desentendido, el ánimo de lucha del apocado.

47 días de paro y Colombia volvió a nacer, a soñarse, a pensarse más bonito, a creer que las cosas pueden ser diferentes, a entender de una vez por todas que solo el pueblo salva al pueblo, 47 días de paro y entendimos que ellos también tienen miedo, que ellos están más asustados que nunca y que van a utilizar cual maldad sea necesaria para seguir robando a nuestro país.

Algunos, los de siempre, querrán negociar, hacer un pliego, dialogar, -como si eso no su hubiera hecho antes-; Otros, los osados, los soñadores, los utópicos, los que frentean, los imprescindibles, querrán confabular, construir, organizar al pueblo, organizar las masas, porque las revoluciones no se hacen, ni se negocian, ¡las revoluciones se organizan!

En medio de los telones y las pantomimas que el gobierno nacional inventa, algunos incautos todavía caen en sus redes, algunos incautos todavía creen esa farsa del policía bueno y el policía malo pero, a ellos debemos recordarles que no podemos esperar soluciones de quienes han causado esta profunda crisis en la que vive Colombia, no podemos esperar la emancipación de quienes nos tienen esclavizados o ¿acaso los Estados no nacieron para mantener a raya los antagonismos de clase?

Hoy, luego de 47 días de paro, las incertidumbres se volvieron certezas, las medias tintas se convirtieron en hermosos murales llenos de memoria y rebeldía, hoy, luego de 47 días de paro, las tristezas se volvieron razones, la rabia se transformó en ideas, la desidia se convirtió en camaradería y la esperanza de un mejor país se está volviendo realidad.

Las calles son nuestras, nuestro fortín, la expresión más pura de la democracia, nuestra única salida, y esto hoy, lo tenemos más claro que nunca, diáfano como el agua, real como la sonrisa de los niños, inigualable como las revoluciones. Dejaremos las calles cuando así lo convengamos, dejaremos las lucha cuando ya no haya razones para seguir – y vaya que si las hay- , dejaremos las consignas, el grito irreverente, las banderas que se agitan, las asambleas y la organización popular cuando ustedes dejen de aterrorizar a esta Patria con sus normas y decretos que fueron creados a su imagen y semejanzas, cuando dejen de aterrorizar con sus escuadrones de la muerte a este pueblo colombiano que ya se cansó de sus atrocidades y está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias porque ¡el pueblo no se rinde carajo!.

Punto de vista- Periódico Digital

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