OPINIÓN

Solidaridad por Polombia

Cuando me enteré de la noticia que los habitantes de este país debíamos solidarizarnos con nosotros mismos, recordaba esta bella canción “…solidaridad por Colombia, por Colombia…”  jingle que hace referencia a la campaña fundada por doña Nydia Quintero de Belalcázar y que a lo largo del tiempo su fundación ha ayudado y atendido varias calamidades del país. Rodeada de los Zea, los Betancourt, los Nieto, los Sanz de Santamaría, los Arenas, los Michelsen, los Lleras, los Álvarez, los Urrutia entre otros, lograron potencializar una fundación en crecimiento cuya misión busca el desarrollo integral en el apoyo a familias de escasos recursos, particularmente, en educación, nutrición y sistema familiar. El presente escrito no busca hacerle promoción a esta fundación, ya tiene familias más influyentes que la patrocinan, pero quiero hacer caer en la cuenta, que hay mejores maneras de solidarizarnos con nosotros mismos sin afectar el bolsillo de los más pobres y la clase media.

Se imaginan que en Polombia, se organizaran los Duque Márquez, los Ramírez, los Palacios, los Blum Capurro, los Carrasquilla (auméntele los bonos de agua), los Ruíz Orjuela, los Molano, los Enrique Zea, los Ruíz Gómez, los Custodio Cabrera, los Mesa Puyo, los Restrepo, los Angulo, los Malagón, los Abudinen y todos esos otros polombianos de bien. Y decidieran apoyar las iniciativas locales o al menos gobernar para el pueblo, el país sería más equitativo. El problema radica en que nos han venido gobernando para seguir rindiendo pleitesía a los dueños del país, no solo la venia, sino con impuestos y más impuestos. Ahora, han presqqqentado la Ley de Solidaridad Sostenible, y me pregunto o deberíamos preguntarnos, era muy urgente la compra de 24 aviones por 14 billones de pesos, o los 34 mil millones de pesos en carros blindados durante la pandemia y lo más grave, más de 20 mil millones de pesos en mejorar la imagen del presidente, o qué creen que Prevención y Acción TV con el nuevo Duque Calero se paga solo, no señores. O pensemos en qué hace el presidente viajando durante la pandemia con todo su gabinete para atender la emergencia sanitaria, si lo que quieren las comunidades son soluciones y no la presencia del bufón. Recordemos que en Nariño estuvo inaugurando la vía Rumichacha – Pasto, ¿cuánto dinero le costó al país este acto protocolario?, ¿unos días de peaje digamos? de seguro con ese dinero se pudo hacer algo mejor, porque de nada sirvió venir a inaugurar si ya están tomando vías de hecho para que bajen el costo del peaje, costo que debemos asumir por una obra inconclusa.

Bueno, algunos dirán se los advertimos y sí, tenían razón. Mi pecado fue votar por Fajardo en primera vuelta, mi redención optar por Petro en segunda. Parte de mi pecado tiene en la presidencia a una persona preparada para otros cargos menos presidente. No niego que el Duque del pasado me caía bien, él que no quería reformas, hasta el Hassan del pasado era crítico. Pero, vemos que el poder cambia a las personas.

Feliz semana!!!

Luis David Calderón Patiño
Licenciado en Filosofía y Educación Religiosa

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