HOYNARIÑO

S.O.S por los paperos en Nariño

Hoy se registraron movilizaciones en Pasto e Ipiales de campesinos que exigen garantías ante la crisis en el campo. Se concentraron en diferentes puntos de la capital del departamento y en el municipio de Ipiales con el fin de reclamar soluciones para la emergencia que viven las personas dedicadas al cultivo de papa.

Durante el recorrido con avisos y pancartas lanzaron un fuerte llamado al Gobierno Nacional por esta crítica situación y rechazaron la importación de productos agrícolas.

Están vendiendo a bajos precios para que no se dañe y muchas veces es más lo que invierten que lo que se recibe, esto ha generado deudas y no vislumbra ninguna solución real.

COMERCIALIZACIÓN DE LA PAPA

Las importaciones de papa no han dejado de crecer. Desde Bélgica, que es el país del que más se importa, la cifra pasó de US$24 millones y 32.378 toneladas en 2018, a US$28 millones y 34.258 toneladas en 2019 (ver gráfico).

Las medidas antidumping tomadas por el Mincomercio han sido insuficientes y no corrigen la práctica desleal. Por eso las importaciones han venido creciendo desde 2018, señalando que las compras bajaron este año por cuenta de la pandemia, y no de esos aranceles.

Países Bajos es el segundo con más importaciones, en 2017, antes de aplicar las medidas antidumping, llegaron 8.485 toneladas de papa, pero en 2018 la cifra llegó a 11.180 toneladas; en 2019 a 12.003 toneladas y se espera que en 2020 sean 7.221 toneladas.

Si bien hay alerta en el sector y se espera una decisión comercial, desde el gobierno hay quienes dicen que el peso de la papa congelada es menor, pues las importaciones sumaron 54.571 toneladas en 2019 y se espera que la cifra de 2020 alcance 28.437 toneladas, una cifra menor a 5% de lo que se produce en el país, que son 2,7 millones de toneladas. Por ello, se reitera que hoy el problema central es la caída de la demanda.

Si bien es cierta la caída en el consumo y en la demanda que supera 30% a partir del covid-19. No obstante, para propiciar la reactivación se debe hacer con papa local y no con papa importada de Europa.

Más de 100.000 familias viven del negocio del tubérculo en Colombia, de las cuales 23.000 familias son nariñenses; 80% de los productores son pequeños y están recibiendo pagos mínimos. El sector genera un total de 264.000 empleos aproximadamente, (75.000 directos y otros 189.000 indirectos).

Un colombiano al año consume casi 90 kilos de papa. Hace dos años el kilo a precio de productor estaba en $900 en promedio, mientras que hace 12 meses se ubicaba en $750. Hoy en día esa misma cantidad está en poco más de $300; y hay zonas productoras en las que incluso se negocia a una impresionante cifra de $250. Niveles que el sector no veía desde hace 20 años.

Cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué en un supermercado en Cali un kilo de papa puede costar más de $4.000, la persona que la cultiva recibe 13 veces menos? Esto, sin tener en cuenta que la semana pasada usuarios en redes sociales publicaron fotos de anaqueles que mostraban el kilo en hasta más de $8.000.

La respuesta se divide puntualmente en CUATRO razones que explican los productores:

  • La caída en el consumo por la crisis del covid-19;
  • El clima que jugó en contra este año para sus cosechas,
  • Los transportadores cobran más,
  • y los intermediarios que cobran de más.

En el primer punto, se identifica con un segmento de mercado que concentra hoteles, restaurantes (corrientazos) y cafeterías. Normalmente más de 30% de la demanda de papa, pero con la pandemia estos fueron los que tuvieron que parar actividades y con ello hubo menos compras.

Sumado a ello aparece el segundo punto. Hoy se viven precios que no se veían desde hace incluso dos décadas para los productores, porque la cosecha estuvo rodeada de un fenómeno climático. Pero eso no tiene que ver con las heladas que fueron a comienzo de 2020 en el altiplano cundiboyacense, sino que en marzo, abril y mayo se esperaba que fuese como el invierno tradicional, pero en cambio fue un verano intenso, las siembras se corrieron, entonces las cosechas se movieron para octubre y noviembre; en Nariño en cambio, las heladas fueron en noviembre y acabaron con prácticamente todas las siembras, lo que incidirá en los precios de mercado en los primeros meses del próximo año.

Así que, además del menor consumo en el año, empezó a salir papa en un momento en el que no se estaba demandando a los niveles ordinarios. Y no es que se trate de una sobreoferta, porque incluso para 2020 se espera que Colombia produzca 2,6 millones de toneladas de papa, mientras que en 2019 fueron 2,7 millones. Entonces el problema es que no hay quién la pida.

Así se llega al tercer y cuarto punto. La intermediación. Esos inventarios acumulados de papa se confiaban en el consumo de las personas en sus casas, en su dieta normal, pero hemos visto cómo este año en supermercados y tiendas de barrio, el consumidor pierde porque le ponen un precio muchísimo mayor al que debería pagar, eso entonces desestimula la compra.

El incentivo a la comercialización de papa aprobado por el gobierno es por $30.000 millones y se dice que va a llegar a más de 25.000 productores y que ayudará a mover cerca de 200.000 toneladas. Casi un millón por productor.

Por ahora, el sector no confía en un repunte significativo de los precios por cuenta de estos pírricos subsidios que aprobó el Minagricultura por $30.000 millones, y que la imagen de campesinos vendiendo en las carreteras se mantendrá.

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