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Primero la infancia y la educación

“Tengo un sueño”
Martin Luther King

El gobierno nacional organizó el año pasado, una Misión de Sabios del Bicentenario para la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación, como una iniciativa de expertos de distintas áreas del conocimiento, para definir el rumbo que debe seguir el país para alcanzar el desarrollo.

El exrector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman, en su discurso inaugural expresó que el innovador no es solo aquel que mejora lo que existe, sino quien es capaz de imaginar lo que no existe. Resaltó que la verdadera riqueza de un país es su conocimiento, la capacidad para dar respuestas a los problemas de la sociedad. El gobierno nacional también anunció la creación del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y la elaboración del “Pacto por la ciencia, para construir el conocimiento de la Colombia del futuro”.

En Ipiales, tres años antes, en el año 2016, se diseñó el proyecto de la Ciudadela del Conocimiento, para la promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación, una iniciativa fundamental para construir el Ipiales del futuro, para romper las barreras de atraso y pobreza de nuestra gente.

La Ciudadela del conocimiento es un proyecto ambicioso, descomunal, en favor de la infancia, la juventud, la educación, el desarrollo tecnológico, la cultura y la formación ambiental, entre otros contenidos. Es un proyecto que rompe la historia del municipio y de la región, muy superior a las promeses del común de los políticos de remodelar parques o pavimentar calles. Para hacerlo realidad se dieron los primeros pasos, la adquisición de un espacio enorme de 30 hectáreas, patrimonio público que difícilmente será superado por los alcaldes del futuro.

Transcurrió el tiempo, pero el proyecto se estancó. Castillos en el aire, ilusiones, puras promesas, dijeron los críticos. Efectivamente, el alcalde Ricardo Romero no pudo avanzar en el cumplimiento del proyecto, pero dejó una base muy valiosa y con posibilidades para el futuro.

Este proyecto no ha perdido vigencia para Ipiales, más aún en las actuales condiciones de crisis y empobrecimiento; cuando no hay espacio urbano para las construcciones educativas y las que existen son verdaderos tugurios, en donde los niños y jóvenes sufren una educación traumática, atropellada y deficiente. Ante el crecimiento de la población escolar, se construyen aulas sobre los espacios deportivos, sacrificando la sana recreación y la salud mental de nuestros niños y niñas.

Otra razón es la cifra catastrófica de la educación municipal, según la cual, de todos los bachilleres que inician sus estudios, ni siquiera la mitad se gradúa de secundaria en nuestro municipio, cuando municipios vecinos llegan casi al 90% de graduados. Y de los graduados, un mínimo termina la educación superior. Esta es la verdadera causa del atraso del municipio, es la realidad de una juventud sin futuro, es el fracaso de un pueblo frente a los grandes retos de un mundo complejo.

Pero una cosa es la realidad y otra la política. Con gran sorpresa nos enteramos esta semana, que el honorable concejo municipal de Ipiales, en su sabia inteligencia, aprobó el cambió de destinación de los terrenos de la Ciudadela del conocimiento, de patrimonio municipal destinado para la educación, el desarrollo de la infancia y juventud, por otros más rentables. Rentable para quien, me pregunto yo. ¿Qué puede ser más rentable que la educación del pueblo?

En el pasado otro personaje cometió otra alcaldada en contra de la educación de nuestro municipio, al no conceder un espacio para la construcción de un laboratorio de alta tecnología. Ante tan absurda negativa, el SENA decidió construir un laboratorio de Tecno academia en Tuquerres, municipio que se ha beneficiado con cientos de niños que hoy manejan las nuevas tecnologías.

El concejo municipal de Ipiales comete un nuevo atentado contra la juventud de Ipiales, porque es un concejo que da el peor mensaje a la sociedad, está reconociendo su incapacidad, que les quedó grande, que no van a hacer gestión por el progreso del municipio. Entonces todas sus promesas de campaña fueron mentiras, no van a trabajar por el pueblo, solo van a hacer lo fácil, lo cómodo, el pupitrazo, a firmar lo que diga el alcalde.

Cuando suceden estos casos de negligencia, recuerdo el coraje de la gente ipialeña del siglo pasado, que se atrevió a construir un santuario sobre el abismo, una idea loca de hombres y mujeres sin educación, sin recursos, sin vías, sin medios de transporte, sin auxilios parlamentarios, sin ayudas extranjeras, sin contratos, solo guiados por la fe, por su convicción, por amor sacrificaron todo para levantar sobre las aguas del Guáitara, la joya arquitectónica más hermosa del mundo. Si este reto les hubiera tocado a las actuales autoridades de Ipiales, con toda seguridad rechazaban la obra, por difícil, por costosa, por loca. Este concejo hubiera aprobado el cambio de destinación de la capilla para hacer algo más práctico.

A diferencia del coraje y el emprendimiento de nuestros antepasados, hoy, en el siglo XXI de alta tecnología, nos tocó una generación en el poder sin ideas, sin imaginación, que se asusta con la grandeza.

Si las autoridades actuales ven difícil el proyecto de construir un espacio integral para el desarrollo de la educación y progreso de la juventud, ayudan mucho si no hacen nada, sería suficiente con conservar la destinación de la Ciudadela para la educación, para que futuros mandatarios con mejores conocimientos, más capaces, más comprometidos con la educación y la juventud, asuman el reto, y al igual que nuestros ancestros, emprendan la nueva aventura de levantar una joya arquitectónica educativa para admiración del mundo.

Que quede constancia histórica de nuestro rechazo al cambio de destinación del patrimonio municipal de la Ciudadela, exigimos respeto al mandamiento constitucional de priorizar los intereses de la infancia y el derecho a la educación, por encima de cualquier otro.

Mil veces es preferible el fracaso de un soñador que falló en el intento, a la cobardía de los sensatos que se rinden sin comenzar la lucha.

Con copia al alcalde, Concejo Municipal, Personería Municipal, ICBF, Defensoría del Pueblo, Procuraduría para la Infancia, Simana.

LUIS CABRERA

Octubre 8 de 2020

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