COLOMBIA

Otra reforma tributaria | Menos impuestos para los ricos no crece la economía sino sus utilidades

El economista Salomón Kalmanovitz hace importantes reflexiones sobre la reforma tributaria que proyecta el gobierno de Duque, en su habitual columna en el diario El Espectador.

«Un Gobierno que hace una reforma, a dos años de haber hecho aprobar otra, informa que la primera quedó mal hecha.» es la conclusión inicial.

Según datos de la DIAN, el año pasado el recaudo tributario cayó $11,2 billones: una parte fue reducción del impuesto de renta ($1,4 billones) y otra, reducción del recaudo del IVA en $7 billones ($5 billones el interno y $2 billones el de importaciones), resultado de la pandemia. El daño mayor, sin embargo, será sobre el recaudo de 2021, una vez las empresas y personas presenten las declaraciones de sus ingresos en el 2020.

Para Kalmanovitz «el Estado debe ser precavido y no feriar sus recursos a favor de los ricos, como lo hizo en la reforma tributaria de 2019. Por eso, nuevamente se vio en la urgente necesidad de aumentar impuestos en un pésimo momento: la economía perdió 7 % de su riqueza el año pasado y marcó un desempleo de 15,9 % en 2020, de acuerdo con el DANE.»

No ve viable la fórmula gobierno de aumentar y ampliar el IVA y luego devolverle a los más  de dos millones de hogares, la mitad de las personas pobres del país, pues «29 millones de colombianos viven en la informalidad, es difícil, si no imposible, devolverles el IVA y menos abonarlo a sus cuentas bancarias, inexistentes en su mayoría».

La fórmula que propone es tan conveniente como inaplicable por el gobierno de Duque, «deberían eliminar las exenciones que permiten que el sector financiero pagara en 2020 solo el 1,9 % de sus utilidades de $121 billones; las petroleras, el 7 % de $92 billones, y las empresas mineras, el 6 % de $31 billones, cuando debieron pagar el 33 % que informa la ley, según el portal Laorejaroja. El costo para el fisco de estos tres sectores fue de $80 billones, más de cinco veces lo que el Gobierno intenta recaudar con su nueva reforma. No es casual que estos tres sectores sean grandes contribuyentes de las campañas políticas de los legisladores, que les devuelven con creces sus aportes. En 2021 la tarifa a las empresas se reduce al 31 % de la renta gravable.

La nueva reforma pretende aumentar el recaudo en un modesto 1,5 % del PIB, o sea, compensar el 1 % regalado en la reforma de 2019 más un incremento neto de $5 billones. Se sigue la filosofía de la extrema derecha, que justifica menos impuestos para los ricos, lo que debe resultar en hacer crecer la economía y aumentar la equidad. En un estudio de London School of Economics, 18 países que recortaron los impuestos de sus ricos terminaron con un aumento de la tajada del ingreso que apropia el 1 % más rico de la población, no se produjo crecimiento ni empleo significativos, pero la desigualdad aumentó desaforadamente.»

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