COLOMBIA

Organización Popular | De Sur a Norte avanza la organización política del campesinado colombiano

UNIDAD POPULAR AGROAMBIENTAL POR LA PAZ DEL SUROCCIDENDE DE COLOMBIA
El Primer Encuentro Agrario Popular del Sur Occidente de Colombia, se realizó los días 18 y 19 de noviembre de 2022, en la vereda La Carmelita de Puerto Asís Putumayo.
Organizaciones agrarias, campesinas, sociales, ambientales, mujeres y jóvenes de los departamentos de Cauca, Putumayo, Nariño, Huila y Caquetá se encontraron con el objetivo de fortalecer la unidad de las organizaciones sociales en la región, dialogar y establecer la unidad de acción ante los retos que enfrenta el movimiento popular desde la firma de los acuerdos de paz y por la defensa de las luchas históricas de las comunidades rurales del sur del país.
En el evento las organizaciones plantearon líneas de análisis y discusión de las economías de la coca, la reforma rural integral, paz y derechos humanos, experiencia de resistencia y seguridad, bienestar comunitario, la participación política y poder local en los territorios.
“No está de más insistir que la solución al conflicto armado en el país pasa por la paz en nuestra región. La articulación de organizaciones de cinco departamentos es un hecho trascendental que ocurre por primera vez en la historia del país y tiene como objetivo la construcción de una propuesta para la paz popular del suroccidente. La paz del país es también la paz del suroccidente.
Así, esta nueva política de paz total tendrá que ver con la solución a los nudos estructurales del conflicto, tales como: justicia social, el problema de tierras, su tenencia, uso y distribución, el modelo de desarrollo económico y el control territorial, que pasa por las políticas heredadas de seguridad y defensa, la fallida política antidrogas y la posibilidad de definir la paz desde el poder popular; donde las comunidades tengan voz y voto vinculante ante las políticas financieras y administrativas de la estructura del Estado en cada territorio; una paz que parta del reconocimiento del campesinado como sujeto político y de derechos y que permita la participación efectiva y real de las juventudes y las mujeres, dos sectores sociales históricamente excluidos.”
Qué aprobaron
a. La creación de un proceso social de coordinación popular agraria, étnica y ambiental, denominado Unidad Popular Agroambiental por la Paz del Suroccidente de Colombia (UPAZSUR); en la cual convergen organizaciones campesinas, afrocolombianas, indígenas, juveniles, urbanas y de mujeres de Cauca, Huila, Caquetá, Putumayo y Nariño.
b. Reclamar el cumplimiento de los compromisos del Estado respecto del punto 1 de los acuerdos de paz “Reforma Rural Integral” y frente a lo acordado para la solución a los problemas de los “cultivos ilegalizados”.
c. Apoyar la propuesta de “Paz total”, impulsar su concreción en la región.
d. Demandan mecanismos humanitarios y de protección de líderes y lideresas que garanticen la pervivencia de su vida y del trabajo de las organizaciones sociales que viene siendo amenazado por la reconfiguración del actual ciclo de violencia en el país.
e. Una reforma rural integral como punto de partida, donde el campesinado debe jugar un papel preponderante en el planteamiento de alternativas que superen el inmediatismo de las hasta ahora políticas gubernamentales.
f. Rechazan el Programa Nacional Integral de Sustitución como solución al problema de drogas ilícitas, en cambio, se propone diseñar una alternativa basada en la dejación del uso comercial de coca con planes graduales de transición pasando por la derogación de la resolución 3080, enfocándose en primera medida en la transformación territorial y no en estrategias individuales o familiares asistencialistas, con un manejo de los recursos que no quede en la cooperación.
g. Reconocer al campesino cocalero como víctima de la política antidrogas cuyo propósito real es la guerra contrainsurgente. Es imprescindible que se replanteé la política de importación de alimentos y que la producción nacional sea alternativa para la dejación gradual de hectáreas de coca.
h. Llaman al campesinado del suroccidente colombiano a articularse y vincularse a esta propuesta de unidad por los derechos del campesinado y el logro de la paz, que recoge al movimiento cocalero, campesino, étnico y ambiental en los departamentos del Caquetá, Huila, Putumayo, Nariño y Cauca.
Por lo anteriormente expuesto, exhortamos al gobierno nacional a generar un escenario de diálogo participativo y vinculante con la Unidad Popular Agro-Ambiental por la paz del Sur de Colombia -UPAZSUR- orientado desde los diferentes territorios que conduzca a solucionar las problemáticas del pueblo rural y urbano de Colombia y así lograr la tan anhelada Paz Total.
EL BALUARTE NACIONAL CAMPESINO JUANA JULIA GUZMÁN
En Santa Marta se suscribió la Declaración Política. Con la presencia de delegaciones representativas de todo el país, organizaciones que agrupan campesinos y campesinas, pescadores y pescadoras, firmantes del Acuerdo de Paz, víctimas del conflicto y reclamantes de tierras, se celebró la Asamblea Fundacional de Baluarte Nacional Campesino.
Se declaran legítimos seguidores del camino emprendido por los Baluartes campesinos fundados en Córdoba hace ya un siglo, dirigidos por la líder campesina Juana Julia Guzmán y el dirigente obrero italiano Vicente Adamo, quienes con su ejemplo de vida avivaron la antorcha rebelde y libertaria contra el poder terrateniente bajo la hegemonía conservadora de esos años.
Rindieron homenaje a los millones de luchadores campesinos en los heroicos años 70, que levantaron un poderoso movimiento social que expresó el clamor por la tierra, dirigidos por la ANUC LÍNEA SINCELEJO.
Reclamaron el cumplimiento del Acuerdo de Paz de La Habana, en particular lo referido a la reforma agraria integral.
Afirmaron entrar en una cuarta fase del movimiento agrario, de la mano afortunada del Gobierno Nacional, en la tarea de convertir al campesinado colombiano en sujeto de derechos y al campo en un territorio de vida, productivo y en armonía con la naturaleza, como lo expresara el presidente Petro en las Naciones Unidas.
“La constitución del 91 invisibilizó al campesinado como sujeto de derechos y durante dos décadas el tema agrario y campesino no estuvo en la discusión pública. No fue un olvido involuntario. El campo sólo era referido como una zona de guerra objeto de represión y de despojo. Ese fue el propósito de quienes pretenden mantener el latifundio en la propiedad rural y de quienes impusieron un TLC con Estados Unidos, oprobioso para el país, que arrasó con nuestra producción agraria y nos convirtió en importadores de cultivos subsidiados en ese país.” dice la Declaración.
Destacan como en el Plan Nacional de Desarrollo del nuevo gobierno, el tema de la Reforma Agraria Integral es transversal en todo su contenido, al lado de la Paz Total, del ordenamiento territorial alrededor del agua, de la protección del ambiente, de la inclusión social y de la superación de la política represiva en el tratamiento de los cultivos de uso ilícito.
Al lado de medidas tomadas como los diálogos regionales vinculantes, del inicio de las conversaciones de paz con el ELN, de la condonación de deudas con el ICETEX, de la construcción de un fondo de tierras y la normalización de las relaciones con Venezuela.
El proceso de concertación entre el gobierno del presidente Petro y los representantes de la mayoría de las organizaciones del campesinado existentes en todo el país, iniciará con la Convención Nacional Agraria. De allí debe resultar el establecimiento de una mesa de concertación y enlace de carácter institucional y permanente.
Esta es una cuestión inédita en la historia de Colombia, pues los intentos de la ley 200 del 1936 fueron saboteados por la violencia latifundista y la propuesta agraria de Lleras Restrepo a finales de los 60 fue neutralizada por el pacto de Chicoral del gobierno de Pastrana y rematada más tarde por la violencia paramilitar que impuso a sangre y fuego la contrarreforma agraria.
Que buscan
Queremos hacer de Colombia una potencia agraria; superar el atraso productivo en el campo; conseguir la soberanía, autonomía y seguridad alimentaria; pasar de ser importadores a exportadores de productos agrícolas; y convertir el campo en un territorio de paz y vivir sabroso, que garantice el retorno de millones de campesinos y campesinas desplazadas y les asegure a las juventudes un futuro digno.
Nos proponemos hacer visibles las organizaciones campesinas, estimular su conformación y articulación en redes sectoriales, territoriales y gremiales.
Nos proponemos privilegiar la economía social y comunitaria, siendo un asunto central la constitución, fortalecimiento e impulso de las Zonas de Reserva Campesina. Para lo anterior, se requiere del fortalecimiento de las capacidades técnicas, científicas y tecnológicas del campesinado a través de instituciones educativas propias y autogestionadas, especializadas y territorializadas, con énfasis en la gestión del agua y el ambiente; así como del involucramiento de la academia en el mejoramiento de los procesos productivos y de las condiciones de vida del campesinado.
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