OPINIÓN

Poeta Fernando Denis en Ipiales

El fin de semana pasado nos visitó el poeta Fernando Denis, un escritor de Ciénaga, magdalena, un hombre de provincia que paso de leer poemas en los buses a sentarse con los grandes intelectuales de Colombia y el mundo, Fernando escribe de las pinturas de siglos pasados, del vino rojo, de los mosaicos de Babilonia, de los sentidos del viento y de la geometría del agua.

Su verso es conocido desde la Argentina hasta México, lo aman en la india, lo han premiado y ha sido traducido al inglés, francés, alemán y ruso, Fernando Denis es una de las voces más sonoras de américa latina, sus letras tienen la cadencia de los bosques antiguos, la sonoridad del laúd, la música que brilla, sus imágenes son ángeles de vidrio que cantan en los sauces.

El poeta hizo su lectura en la casa de Félix, un amigo pintor, nos reunimos los amigos de la poesía y la literatura de Ipiales y Pasto, un sábado por la tarde, para escuchar al Homero de Ciénaga, en una lectura al calor de un tinto con escritores de la frontera, convocados por la ilusión de escuchar unos versos con sabor a la sal del caribe, a los vientos marinos y la arena amarilla quemada por otro sol.

En el atardecer de Ipiales, bajo lámparas de barro, mientras el viento esculpía montañas azules y el cielo tejía rojas heridas, hablamos de crepúsculos, de las pinturas de William Turner, el que sabe lo que dijo el relámpago, hablamos de ríos con espejos y pavos reales, del algebra de dios, de la dama de sal al borde del acantilado, de barcas sembradas de violetas, de los juguetes de la infancia.

Todos escuchamos la palabra hechizada sin tiempo del maestro Denis, el profeta del viento, de las arenas y un bosque en llamas, miramos centauros griegos caminando por las calles, miramos un tesoro de oro y esmeraldas enterrado en una luna llena.

Fue una tarde especial de amigos y poesía, convencidos que el ser humano es un ser poético, que por más materialista que parezca siempre ha buscado la magia del amor, que vive colgado de un sueño, que imagina y busca paraísos, que es capaz de matar y morir por una ilusión, que busca amigos para espantar el terror de la soledad y el olvido.

La poesía debe incluirse en la canasta familiar, en las materias de estudio del colegio, en las universidades, en las pantallas, vallas y avisos, antes de cada oración en la mañana y en las noches, los padres de familia deben leer un poema a sus hijos para que duerman y sueñen con mundos mejores, que tanta falta nos hacen.

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