OPINIÓN

EDITORIAL | Convenio entre Gobierno y Fedegan para la compra de tierras

El presidente Gustavo Petro, la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Cecilia López, y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, anunciaron que el Gobierno les comprará a los ganaderos 3 millones de hectáreas, de tierra fértil, palabra que no está en el punto uno del acuerdo con las farc para destinarse a la formación de “Distritos de Desarrollo Rural”. De esta manera, afirmaron, se sigue avanzando en la reforma rural integral que busca una distribución más equitativa de la tierra
Es de común aceptación afirmar que en Colombia una de las mayores razones de la improductividad de las tierras fértiles, es que buena parte de estas se dedican a la ganadería extensiva. Muestra de esto es que del total del uso del suelo (50’102.269 hectáreas) se usaron 4’617.116 hectáreas para actividades agrícolas, lo que representa el 9 %. Mientras que 39’017.179 hectáreas (77,9 %) se dedican a las actividades pecuarias, según datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) en 2019.

Uno de los efectos negativos de la ganadería extensiva es el impacto ambiental que genera, en términos de producción de gas metano y aprovechamiento de la tierra.

Se concluye que además de reducir el hato ganadero que hay en el país, hay que hacer procesos de reconversión productiva de ganaderías extensivas a ganaderías sostenibles y sustentables.

Sin duda, aumentar el número de hectáreas sembradas se verá reflejado en el incremento de la produccion. Pero no solo se trata de eso, también hay que incrementar los rendimientos a nivel de finca, mejorar la eficiencia a lo largo de la cadena de valor.

INTERROGANTES
Indudablemente, es la mayor apuesta por la reforma agraria que se haya hecho en las últimas décadas. El anuncio de la compra de tierras no significa la renuncia a avanzar en liberar tierra a través de las otras fuentes que alimentan el Fondo Nacional de Tierras.

Es tal la concentración que tenemos que hay que hacerlo todo. Es decir, si a esta compra directa se suma una apuesta por la justicia agraria y por la restitución de tierras, cumpliendo las órdenes dadas por la Corte Constitucional, podríamos estar ante un verdadero cambio.

Una pregunta que surge con frecuencia en el contexto de redistribución y acceso a la tierra es: ¿tierra para qué fin?

Es muy importante que desde las fases iniciales de la compra y distribución de la tierra se tengan planes concretos que vayan desde la producción, la comercialización, la agroindustrializacion y consumo de alimentos que contribuyan a que la población rural más pobre pueda mejorar sus condiciones de vida y a que el país mejore su situación de seguridad alimentaria. En el convenio suscrito se habla de la superación de la pobreza y consolidación de una clase media rural; y, convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria. Lo cierto es que el país debe volver a su vocación agrícola. No solo se trata de restituir tierras a campesinos y medianos empresarios, sino volverlas productivas. En este aspecto la educación para la ciencia y la tecnología tienen un papel muy importante que cumplir.

Por otro lado, habrá que revisar minuciosamente que dichas tierras no estén reportadas en el Registro Único de Predios y Territorios Abandonados (Rupta). Igualmente será fundamental revisar que no se filtren tierras que provengan de apropiaciones no reglamentarias de baldíos, de relleno a playones y otras territorialidades inadjudicables o de acumulación indebida de Unidades Agrícolas Familiares (UAF). Así mismo, solo venderán quienes estén de acuerdo con las condiciones del negocio. Las tierras que compre el gobierno no pueden estar inmersas en procesos de restitución, ni conflictos agrarios ni en limitaciones ambientales. Adicionalmente, los terrenos deben estar saneados fiscalmente y con títulos de posesión claros.

En el ámbito operativo, para una compra de esta magnitud, conviene prevenir la creación de un «mercado inflacionario sobre la tierra». Por lo tanto, será fundamental para el Estado reestructurar la manera en que se hacen y determinan los avalúos comerciales. Este proceso debería ser técnico, no influenciado por la expectativa del mercado.

Además, es clave abrir dichas negociaciones a otros sectores agroindustriales, como el de la caña de azúcar, para solucionar también las conflictividades entre cañeros, indígenas, campesinos y afrocolombianos en el Norte del Cauca.

Otro tema espinoso, es que se debe ampliarlas compras de tierras a propietarios que no son afiliados a Fedegan porque no puede ser que solo se les vaya a comprar a quienes históricamente a sido los despojadores de los campesinos, se habla de que los paramilitares, muy vinculados con este gremio, se hicieron a mas de cinco millones de hectáreas por métodos violentos.

Así mismo, tampoco es buena idea, gastarse toda la plata en «compra de tierras», porque como lo ha planteado la vicepresidenta Francia Márquez: tierra sin adecuación productiva y desarrollo rural es una «falsa moneda».

Los economistas de todas las tendencias están preocupados por los 60 billones de pesos que se calculan como costo de la operación, casi tres reformas tributarias, un dinero que no está en ninguna parte y que solo podría financiarse con más deuda, lo cual para muchos significa la ruptura de la regla fiscal, la pérdida de confianza en la estabilidad macroeconómica y, en últimas, la bancarrota de las finanzas nacionales.

APUESTAS:

– LA VISION DEL CAMPO NO ES SOLAMENTE LO CONCERNIENTE A LAS ACTIVIDADES AGRICOLAS, PECUARIAS Y FORESTALES. DEBE INCLUIR TODO LO QUE CONTRIBUYA AL BIENESTAR Y EL BUEN VIVIR DE LA GENTE DEL CAMPO (INFRAESTRUCTURA FISICA, VÍAS, ELECTRIFICACIÓN, ACUEDUCTOS Y CONECTIVIDAD; AGROINDUSTRIA, COMERCIALIZACION, SALUD, EDUCACION, CIENCIA Y TECNOLOGIA, SERVICIOS PUBLICOS, ECOTURISMO, LLEVAR LAS TIC A LOS OFICIOS DE LA RURALIDAD)

– DARLE MAYOR ENFASIS A LA PROVISION DE BIENES PUBLICOS (ASISTENCIA TECNICA, RIEGO Y DRENAJE, VIVIENDA RURAL, CIENCIA Y TECNOLOGIA).

– FOCALIZAR LAS INVERSIONES ASOCIADAS AL DESARROLLO RURAL EN LAS AREAS DE MAYOR PROBREZA RELATIVA.

– AVANZAR Y DINAMIZAR LA RESTITUCION, FORMALIZACION Y PROCESOS AGRARIOS.

– PARA DAR USO A LA TIERRA, DEFINIR LINEAMIENTOS DE USO DEL SUELO QUE TENGAN EN CUENTA SU VOCACION, EL BIEN COMUN Y LAS VISIONES TERRITORIALES CONSTRUIDAS COLECTIVAMENTE.

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