OPINIÓN

Lista al Congreso: Primera Línea

EL Paro Nacional de Colombia 2021, se expresa en múltiples manifestaciones de inconformismo y malestar social, de todos los colores, de todos los tamaños, de todas las clases, de todas las formas, desde las artísticas y culturales, hasta los bloqueos, reclamando todas las necesidades, de todos los sectores, acumuladas durante décadas.

Durante todo el gobierno de Duque, se realizaron protestas, pero el gobierno, o desgobierno, sin sentido de la realidad y lejos del sentir popular, se aventuró a proponer una reforma tributaria salvaje y descarada, en donde el que puso Uribe aceptó firmar el proyecto que le pasaron, sin leerlo. Sería la gota que rebosó el vaso. En el debate de la protesta se presentan dos sectores polarizados, que durante todos los gobiernos de derecha se han ido decantando.

Unos son los empachados de mermelada, la “gente de bien”, que dicen defender las instituciones, el orden, la moral, la constitución y las leyes (entiéndase negocios y privilegios), ellos son devotos del partido de gobierno, defienden la libre empresa, la propiedad privada, el crecimiento económico, la inversión extranjera y el comercio internacional, creen que el cambio climático es una mentira, le echan la culpa de las manifestaciones a Maduro, Putin y Petro. Por supuesto, aclaran que son muy respetuosos del derecho a la protesta pacífica, que recomiendan se haga en las afueras o en un protestódromo, idea brillante del ministro de defensa.

La gente del paro, la de la calle, la gente de a pie, la que no tiene nada que perder, el populacho, no cree en las instituciones, pura burocracia politiquera, las leyes son el resultado de la mermelada, los presidentes son esos personajes amables en campaña y feroces en el poder, viven la libertad del rebusque, no tienen propiedad, del crecimiento económico solo les llega con suerte los puestos de vigilantes, vendedores de mostrador o recepcionistas, pero tienen claro que la protesta es la única esperanza de una vida mejor.

Independiente de la lectura que se haga del paro, esta expresión popular ha roto la historia de Colombia, quedaron atrás las épocas del Estado de Sitio, en donde el ejército asumía el poder de los pueblos y las calles y disolvía a bala cualquier protesta, en una época en que los periódicos era una rareza, la televisión sólo era un juguete del dictador Gustavo Rojas, y nadie se enteraba de las matanzas, de los fusilamientos, de las violaciones, apenas eran una anécdota de los oficiales.

Estos son otros tiempos, es otra Colombia, otra juventud, más enterada de lo que sucede en el país y el mundo, con mejores herramientas, que siente el dolor ajeno que tiene dolor de patria, que se expresa, con arte, cultura o con lo que tenga a la mano. Frente a una clase dirigente anclada en el pasado colonial.

Pero más allá de las negociaciones con el gobierno, sin importar los acuerdos a los que se llegue, sin considerar si es mucho o poco lo que conceda el que puso Uribe, que con toda la seguridad no va a cumplir, que demorarán todo el tiempo para que sea el próximo gobierno al que le responda dar la cara a las futuras protestas, no se puede perder de vista que el verdadero objetivo de la protesta es cuestionar el centro de poder del congreso, el que aprueba las reformas, por lo que la protesta tiene enfocar la jornada electoral al congreso de marzo 2022.

Lo ideal sería crear la lista de Jóvenes de la Primera Línea al Congreso, en justicia a un movimiento que ha alcanzado una cobertura nacional de gran importancia, el cual debe convertirse en un movimiento popular alternativo político, para que el sacrificio de decenas de hombres, mujeres y niños asesinados no se en vano. El pueblo no puede seguir de convidado de piedra en el juego del poder, esperando que la mermelada ponga los candidatos, con el viejo cuento trasnochado, que ellos sí saben, que ellos son los más preparados, preparados para robar con toda seguridad.

Si el congreso no se cambia en marzo 2022, con los líderes sociales urbanos y rurales del país, todo se habrá perdido, habrá sido inútil tanta sangre, la resistencia se convertirá en otra ilusión perdida, y nuevamente volverán los de siempre a repartirse el presupuesto, a favorecer a los grandes banqueros y empresarios, a sacar ganancia de los negocios de la tierra, la educación y la salud, las licencias de las pistas aéreas y las rutas del narcotráfico, entre otros negocios del poder de la actual clase política.

LUIS CABRERA

Junio 4 de 2021

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba