HOY

La violencia… marchita la democracia

Colombia se precia de ser una democracia estable con división de poderes, con órganos de control con relativa independencia y donde las fuerzas armadas y de policía se sujetan a  la Constitución Nacional.

En medio de este escenario, el país vive desde hace varias décadas un conflicto armado interno que obedece entre otras causas a  la injusticia, la concentración de la riqueza y la propiedad, con niveles alarmantes de inequidad, de pobreza e indigencia de la mayoría de la población colombiana.

Este conflicto tiene las prácticas más execrables, vejámenes crueles y dolorosos, las masacres, los desplazamientos, confinamientos, torturas, falsos positivos, hornos crematorios, pozos de ácido, casas de pique, la violencia sexual, todas las prácticas de horror y miedo de un holocausto, donde hemos perdido toda posibilidad de asombro, porque la insensibilidad de la guerra nos lleva a despreciar la vida como derecho fundamental.

La nación ha vivido épocas aciagas de violencia como el asesinato del Caudillo Jorge Eliécer Gaitán, pasando por Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro, el exterminio de la UP, estos como algunos casos emblemáticos de la sevicia de este régimen oprobioso de muerte y violencia, que tuvo una respuesta contundente de la sociedad civil con el bello proceso constituyente que dio luz a la constitución del año 1991, que entre muchas conquistas  logra fortalecer la democracia local,  la descentralización, ampliando las garantías de las libertades ciudadanas y la defensa de los derechos humanos de todos los ciudadanos.

A este panorama desolador se le suma tal vez el hecho más violento de la historia de la nación, que supera el Bogotazo o el para cívico del 14 de Septiembre del año 1977, el genocidio presentado entre el 9 al 12 de septiembre del presente año, con el asesinato del abogado Javier Ordoñez y la respuesta de indignación presentada en el país y principalmente en Bogotá y Soacha, que generó el asesinato de 14 personas, heridos de bala que se acerca de 100 ciudadanos y más de 500 heridos en general, presentándose un golpe de estado y la orden de disparar, desobedeciendo a la alcaldesa de Bogotá CLAUDIA LÓPEZ por parte de la policía nacional, quien violó la Constitución Nacional que determina en su Artículo 315: “Son atribuciones del alcalde: 1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución, la ley, los decretos del gobierno, las ordenanzas, y los acuerdos del concejo. 2. Conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la ley y las instrucciones y órdenes que reciba del Presidente de la República y del respectivo gobernador. El alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. La Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta el alcalde por conducto del respectivo comandante”.

Con sobradas razones el Senador por el partido Alianza Verde ANTONIO SANGUINO PÁEZ afirmó sobre lo ocurrido en la capital del país, “Con mucha razón se ha advertido que hubo una interrupción constitucional en los aciagos días de la primera semana de septiembre; que en algún momento se rompió la cadena de mando; que las órdenes de reprimir y disparar salieron de zonas grises o de espacios extralegales; que la doctrina del enemigo interno actuó a sus anchas con una Policía al margen de la ley; que hay una evidente responsabilidad política por las muertes y los heridos del soberbio y demagogo Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo; y que al Presidente Duque le ha quedado grande hasta el uniforme de Policía que lució por estos días en Bogotá”.

Está  más que claro que  a éste gobierno poco o nada les interesa preservar la democracia en el país, donde niegan el conflicto armado, hacen trizas los acuerdos de paz, desconocen la justicia y reclaman una sola corte del tamaño de una dictadura, penalizan la dosis mínima, amenazan la libertad de cátedra, limitan la libertad de expresión y opinión, cercenan la libertad de prensa, proponen armar a particulares, insisten en envenenar con glifosato los territorios cocaleros, e incentivan el desconocimiento de la democracia territorial.

Enfrentar este clima autoritario del gobierno del binomio Uribe-Duque, requiere de la presencia masiva de la sociedad civil empoderada de la Constitución, mediante la movilización ciudadana, que de manera pacífica y organizada echemos al traste esta dictadura que busca cercenar la democracia en Colombia.

Harold Ruiz Moreno

Ex concejal de Pasto

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba