OPINIÓN

La maquinocracia, el poder de la mermelada

El mal gobierno nacional en su desespero politiquero ha dejado ver la verdadera cara de su grupo de poder, sin vergüenza y sin tapujos, muestra el rostro de la tiranía y el fraude, del todo vale, no solo para sostenerse en el poder sino para afianzarse con miras al próximo proceso electoral. Veamos dos casos que lo evidencian.

El primero es su proyecto bandera de conectividad, con el que se pretendía instalar Centros Digitales en 7.468 colegios rurales, en 15 departamentos, entre ellos Nariño, por 11 años con internet gratis.

El contrato se adjudicó en diciembre de 2020, por $1,07 billones de pesos, a una empresa constructora de carreteras sin experiencia en conectividad, sin capacidad técnica ni financiera. El contratista debía realizar la conexión de 750 escuelas rurales antes del 30 de abril de este año, pero la empresa no instalo ninguno, sin embargo, recibió 70.00 millones de pesos como anticipo. Además del incumplimiento, el ministerio acaba de descubrir que el contratista presentó documentos falsos para recibir el anticipo, por lo que acaba de declarar, tardíamente, la caducidad.

Algunos dicen que se cometieron errores, otros dicen que simplemente era un favor político ordenado por los jefes. Veamos, la interventoría aprobó el desembolso anticipado, sin verificar el cumplimiento de los requisitos. En el ministerio había asesores que defendían los intereses de los contratistas. La ministra costeña Karen Abudinen, ficha de la casa Char y cuota de Vargas Lleras, a pesar de las advertencias respaldó el contrato, la secretaria general del Ministerio el director jurídico, y el coordinador de contratación, todos agacharon la cabeza. Hoy no se sabe quién es el dueño de la empresa contratista, ni sus empleados, ni los teléfonos de contacto, y su página web es pirata. Como es común en este gobierno, los socios de la empresa contratista tienen antecedentes y sanciones por otros contratos y todos son paisanos de la ministra.

Para rematar, el empresario que se supone recibió el dinero del anticipo, asegura que falsificaron su firma y que él no tiene el dinero. Dicen que los dineros del anticipo fueron girados a una empresa en EU, en Delaware, un paraíso fiscal, de donde no se obtendrá ninguna información.

Segundo caso, Jennifer Arias, la representante a la Cámara por el Centro Democrático del Meta, tiene un hermano condenado por narcotráfico, su padre fue condenado por homicidio y un tío es asesor de empresas de aviación involucradas en narcotráfico, pero para este gobierno eso no importa, se ha vuelto tradicional, y fue nombrada presidenta de la Cámara de Representantes. Lo mismo pasa en el Senado, allí se nombró al conservador Juan Diego Gómez, personaje salpicado en un escándalo de corrupción en Antioquia.

De estos casos podemos sacar algunas conclusiones:

  1. En realidad, no hay democracia, no hay gobierno del pueblo, los presidentes tampoco gobiernan, obedecen al patrón o a los jefes políticos, los presidentes solo tienen una misión, repartir la mermelada, Cambio Radical de Vargas Lleras se quedó con cuatro ministerios: Salud, Comercio, Comunicaciones y Deporte. Todo lo demás es de los conservadores y del Centro Democrático, ellos son los dueños del presupuesto nacional y lo reparten a sus amigos y empresas, cumplan o no los requisitos.
  2. Uribe sabe que su imagen quedo por el suelo, para mantenerse en el poder ordena crear puestos y repartir contratos, legales o ilegales, especialmente en la costa atlántica en donde hay más votos seguros, para amarrar a la vieja clase política y poner otro títere.
  3. El poder es del Centro Democrático, de los Conservadores y de Cambio Radical, ellos son los responsables de la tragedia colombiana, del atraso, de los paros y de la pobreza del pueblo.
  4. Al gobierno no lo elige el pueblo, lo eligen las maquinarias electorales, las roscas que manejan la mermelada de los cargos públicos y los contratos, con o sin el cumplimiento de los requisitos, la gente recibe un tamal y la rosca se reparte el presupuesto nacional.
  5. Al poder no le importan ni los niños ni el calentamiento global, sin vergüenza se roban el dinero de los desayunos escolares, la plata del internet a las escuelas, o venden los recursos naturales a las multinacionales, la voracidad y el hambre de los políticos es insaciable.

Para finalizar, en Bogotá la aprobación al gobierno de Duque es del 10% y su desaprobación del 86%, igual que la imagen de la guerrilla del ELN que es favorable en un 4% y desfavorable del 87%. Aun así, la falta de un verdadero liderazgo con sentido nacionalista, hará que vuelva a ganar el que diga Uribe.

La pregunta es, ¿qué vamos a hacer para que esto no ocurra?

LUIS CABRERA

Agosto 20 de 2021

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