COLOMBIA

Feminicidios en Colombia: mucho más que cifras

La Concejal de Bogotá por la Unión Patriótica (UP) Heidy Sánchez en el portal cuartodehora.com respalda con cifras una realidad que debe cambiar.

Los registros de hechos de violencia contra las mujeres

En Bogotá durante 2020 la Línea Púrpura Distrital atendió 35.917 llamadas, con 1.482 mujeres en riesgo de feminicidio y del mismo modo las Comisarías de Familia atendieron a 20.273 mujeres víctimas de violencia. Según la Policía Nacional entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2020, cada día 220 niñas y mujeres fueron víctimas de violencia intrafamiliar; registros que se incrementaron a causa del confinamiento. Asimismo, con base en los registros de la Fundación Feminicidios Colombia se reportaron 227 feminicidios, 33 de estos contra niñas y adolescentes.

Igualmente, en lo que va de 2021 ya son 38 casos de feminicidios a nivel nacional; sin contar que existen otros hechos en proceso de verificación. Es inconcebible que 5 de estos crímenes han sido contra niñas entre los 4 y 15 años y otros 5 en contra de mujeres trans.

Resulta desgarrador imaginar que alguien sea tan cruel e indolente como para quitarle la vida a una niña o una mujer. Así ocurrió, con María Ángel Molina Tangarife, niña de 4 años violentada sexualmente y asesinada o con Maira Alejandra Orobio de 11 años, quien fue torturada, violada y asesinada. También está el caso de Luz Estela Sánchez de 50 años, quien fue asesinada por su hijo cuando le pidió que apagara la luz o el de Greicy Concepción Caicedo, quien a sus 33 años fue víctima de su pareja luego de reclamarle que no le quitara dinero de su bolso.

Esto nos llena de interrogantes puesto que parece insuficiente la capacidad de la justicia para atender las violencias basadas en género. Así las cosas, el Estado termina siendo cómplice de hechos violentos con finales fatales, que en muchos casos hubieran podido evitarse al garantizar la atención oportuna a las denuncias que se realizan ante las instituciones respectivas.

Desapariciones diarias

 Todos los días en el país registran desapariciones de mujeres y niñas, las cuales en algunos casos por fortuna no resultan ser víctimas de feminicidio y logran reencontrarse con sus familias. Claro está, otras de ellas no escapan a la violencia sexual, física e indiscutiblemente psicológica, con marcas para el resto de sus vidas y con secuelas imborrables. Cada vez que ocurre un nuevo caso de vulneración hacia una de nosotras, las demás sentimos temor al imaginar tan solo la posibilidad de cruzarnos con algún victimario que atente contra nuestra integridad.

La necesidad de las transformaciones sociales

Lamentablemente vivimos en una sociedad que históricamente ha sometido a las mujeres a la realización de las tareas del cuidado y la responsabilidad reproductiva, limitando nuestra participación como ciudadanas con derechos políticos, sociales y económicos. A propósito, el DANE revela que las mujeres en Colombia que no cuentan con ingresos propios son el 27,5%; casi el triple de los hombres que es de tan solo el 10,5%. Esto evidencia la feminización de la pobreza que se plasma en la dependencia económica de las mujeres a sus parejas, quienes incluso utilizan la condición de proveedores para manipular e infligir violencia intrafamiliar.

Si no logramos cambios estructurales en la sociedad y una transformación cultural que resignifique el papel y la importancia que cumplimos las mujeres, continuaremos siendo sometidas a la violencia psicológica, económica y física, que en los peores casos conlleva a la muerte.

Las mujeres y niñas que han sido víctimas de feminicidios son mucho más que cifras, son rostros, voces y símbolos de una lucha incansable por la equidad de género en un país donde prima la cultura machista que no respeta sus derechos. Por cada una de ellas hoy juntamos nuestras voces y nos sumamos a la campaña LUTO NACIONAL POR FEMINICIDIOS, exigiéndole a la Nación y a los gobiernos locales que no normalicen estos hechos y extremen las medidas para prevenir, combatir y eliminar todo tipo de violencias basadas en género, velando por que cada rincón del país sea un espacio seguro para nosotras.

¡NI UNA MENOS!

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