NARIÑOOPINIÓN

Estamos a punto de lograr un triunfo de la vida contra un régimen de muerte

El gobierno combina las medidas represivas con los «diálogos» sectoriales, a esto le suma el desprestigio mediático del movimiento social y el enfrentamiento al interior de la sociedad, colocando a sectores de clase media, afectados en movilidad principalmente, contra los manifestantes. Es una estrategia que puede terminar siendo útil al establecimiento para controlar  momentáneamente el brote de indignación que recorre el país, pero no logrará más que aplazar el levantamiento, acumular la inconformidad.

El gobierno no quiere o no puede, por los intereses que representa, asumir compromisos con las mayorías nacionales, que lleven al país a un cambio de rumbo, donde todos los recursos se coloquen al servicio de mejorar las condiciones de vida de millones de colombianos que históricamente sobreviven en la miseria y pobreza.

El movimiento social no tiene todavía la fuerza ni organización suficiente para sostener una acción generalizada y permanente que obligue a un cambio de modelo. La ausencia de unidad de las fuerzas alternativas, la presencia de grupos que militarizan la protesta social, la carencia de medios alternativos con credibilidad y responsabilidad que unifiquen el mensaje, obligan a repensar los objetivos e innovar los métodos.

En la polarización que vive el país, lo más conveniente sería un acuerdo político social que permita, a más de superar las protestas y sus reacciones violentas, crear condiciones de reformas económicas, políticas y sociales que le den a la ciudadanía el protagonismo que se debe quitar a los políticos.

Pero las vocerías de los sectores en el «poder» están lejos de reconocer que hacen más mal que bien al país. Insisten en mantener privilegios para unos pocos a punta de policía y militares. Y por otro lado, los pronunciamientos de la oposición aún están enredados en las próximas elecciones.

Lo hasta ahora logrado es muy importante. La derrota al gobierno en su pretensión de quitarle más a los que menos tienen y seguir favoreciendo a los parásitos de la pirámide social, es sin duda un logro extraordinario. Dejar en evidencia que no se permitirá aprobar una reforma a la salud sin que contenga un rescate de ese derecho fundamental, es otro logro. La posibilidad de matrícula cero en la educación superior, en las universidades públicas, es un avance indudable. La demostración impresionante de lucha de los sectores indígenas, juveniles y populares en las carreteras y ciudades, la sensibilidad de artistas, la participación de docentes, la simpatía con la protesta de muchos sectores que estaban enceguecidos por el sectarismo electoral, muestran que es posible la gran alianza que vuelva mayorías un proyecto de cambio.

Estamos a punto de lograr un triunfo de la vida contra un régimen de muerte, estamos ante la posibilidad de dar un paso de victoria.

Que el próximo miércoles millones de colombianos y colombianas llenen las calles del país con la bandera tricolor, porque en el fondo es la patria la que nos une.

Movilización para confirmar que se puede ganarles, que se puede lograr importantes reivindicaciones. Esta es la forma de rendirle un sincero homenaje a quienes las fuerzas armadas del gobierno asesinaron en este gran Paro Nacional, es un paso histórico de acumulación de fuerzas en el propósito patriótico de quitarlos del gobierno, de derrotarlos por la vía de la partición y decisión pacífica multitudinaria.

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