OPINIÓN

Elecciones en Ecuador, que gane la unión por la esperanza

Lo que pase hoy en el Ecuador incide en el sur de Colombia. Son 586 kilómetros de frontera terrestre, más el tramo de millas marítimas. Doce municipios del lado colombiano y trece del ecuatoriano comparten cultura y economía, en una tradición que no han logrado romper los gobiernos con mojones fronterizos.

Para Nariño y Putumayo es trascendente las políticas de vecindad que se tracen en el Ecuador, más ahora con los temas de la migración y la pandemia. El intercambio de bienes y servicios en la frontera forma parte importante de la economía regional.

Seguramente las elecciones de hoy en Ecuador no definan qué corriente política asume el rumbo de este país los próximos cuatro años, definición que se aplazaría para el 11 de abril en segunda vuelta, pero dejarán la contienda entre dos fuerzas claramente definidas.

 De las 16 propuestas que hoy conocen el respaldo de los ecuatorianos, lo más probable, según las encuestas, es que la fuerza de la Revolución Ciudadana que representa  Andrés Arauz y la conservadora de Guillermo Lasso queden encabezando los resultados, sin obtener el ganador el margen que se requiere.

Andrés Arauz, es el candidato más joven, 35 años, representa al Movimiento Centro Democrático y la Unión por la Esperanza. Fue Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano del presidente Rafael Correa quien  gobernó 10 años y  terminó con la victoria en las urnas, eligiendo a Lenín Moreno como sucesor, pero Moreno traicionó el proyecto ciudadano y se convirtió en perseguidor de Correa y su movimiento, regresando al Ecuador al modelo neoliberal.

Guillermo Lasso, intenta ser presidente por tercera vez, es el candidato del movimiento CREO y el partido Social Cristiano y representa la opción conservadora de centro derecha. Es empresario, banquero y político. En 2013 perdió en primera vuelta ante Correa y en 2017 pasó a segunda y fue vencido por Moreno, con 48.84% frente al 51.16% de los votos. Sigue impulsando la agenda neoliberal con privatizaciones, reducción del tamaño del Estado, eliminación de instituciones públicas, incremento de producción petrolera y minería e inversión extranjera.

El triunfo de la Unión por la Esperanza (UNES), significaría recuperar la educación gratuita y de altísima calidad, retomar una verdadera justicia social en materia de política sanitaria, fortalecer la soberanía económica e impulsar la investigación y la tecnología.

Que Ecuador encuentre el camino de la unidad de las fuerzas políticas comprometidas en un proyecto de democracia real, al igual que Bolivia, sería otro aliciente a los proyectos alternativos en Colombia.

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