OPINIÓN

El caso de los mercados

No acabamos de salir de un escándalo y caemos en otro. Luego de las peleas de funcionarios en la plaza de mercado, y de las groserías del gerente de Empoobando con los vecinos de la Ovejería, ahora se suma el caso de los mercados guardados en las bodegas de Empoobando. Veamos los hechos:

Primero. El alcalde Villota, por falta de gestión y en su vieja costumbre de guardar la plata para las sobras de cemento, organizo una campaña para pedirle al pueblo donaciones para ayudar a los más pobres. Sin vergüenza paso el sombrero a la gente, para poder regalar generosamente con plata ajena.

Segundo. Para manejar el dinero de la gente, sin control, ordenó a la Casa de la Cultura, que abrieran una cuenta bancaria, en la cual se consignaron más de cien millones de pesos. Es claro que el alcalde organizó la campaña, el alcalde escogió a quien comprar los mercados y el alcalde se guardó los mercados casi un año.

Tercero. Es decepcionante la actuación del personero municipal, como agente del ministerio público, no cumplió con su deber de vigilar la conducta de los funcionarios públicos en el manejo de las donaciones, nunca informó cómo se adquirieron los mercados, a que precios, por qué no se hizo una convocatoria para buscar el mejor precio. El personero tampoco vigiló la entrega de los mercados a tiempo y luego de un año, no ejerció su autoridad para ingresar en una oficina pública a supervisar los mercados. Lo despacharon diciéndole que vuelva dentro de tres días. Hay que recordarle que la personería funciona sábados y domingos, si es necesario.

Cuarto. El alcalde municipal salió a los medios a informar que el dinero de los mercados no es público, lavándose las manos. Esa explicación es un reconocimiento del mal manejo. Pero los aportes son dinero del pueblo, donado a la alcaldía, igual que todo el presupuesto municipal.

Quinto. El dinero recaudado, más de cien millones de pesos, entregado al alcalde para que compre los mercados en el mes de mayo del año pasado, debió entregarse inmediatamente en la peor época de la pandemia, cuando había restricciones para salir a la calle, en alerta roja por la ocupación de los hospitales, o por lo menos, en diciembre, una época en la que se espera la solidaridad. Pero al alcalde no le importo, se guardó los mercados.

Sexto. La disculpa del alcalde, igual que pasa con las vacunas, es que la base de datos está mal hecha, que el año de retraso se debió a la depuración de la información. Esto también preocupa, ¿quién escoge a los más pobres, con qué criterio, quien es el ajuntador para repartir los mercados?, quien va a verificar la veracidad de la nueva base de datos? El personero tiene aquí una tarea importante, la de confirmar con los barrios, si la nueva base de datos corresponde a la realidad. No creemos en la imparcialidad de la alcaldía, la persecución laboral que está haciendo, demuestra lo contrario.

Sexto. Es claro que Empoobando desconocieron la autoridad del personero municipal, porque querían ocultar el mal manejo. La alcaldía llamo a la policía para desalojar a los ciudadanos que buscaban respuestas, luego taparon la visibilidad de la bodega con el parqueo de varios buses y camiones, para ocultar. Algunos dicen que se dañaron los productos, otros dicen que los paquetes estaban incompletos, o que son los mercados de los desayunos escolares, en fin, cualquier cosa pudo suceder, en todo caso, no hay transparencia. A propósito, ¿quién sabrá de los mercados que entrega la Unión Temporal a la alcaldía?, el personero sabrá algo?

En conclusión, es vergonzosa la forma de administrar el municipio del señor Villota, como se atreve a pedir donaciones, para luego botar los mercados. Es una bofetada a los mas pobres. ¿Con que cara va a pedir una nueva colaboración, o un voto?

Las explicaciones del alcalde son simpáticas, siempre que le preguntan por los escándalos, reitera que es honrado, que es trasparente, que es un hombre serio, pero los hechos dicen lo contrario. Lo más correcto en estos casos es reconocer los errores, pedir perdón al pueblo y corregir la falta. Pero eso no lo vamos a ver, seria pedirle peras al olmo.

Solo nos queda esperar que el personero municipal presente un informe completo, que revise las cámaras de Empoobando, y que ojalá la procuraduría departamental y la fiscalía cumplan con su misión de garantizar legalidad.

 HECHO CONTRA LA DEMOCRACIA

Toda la sociedad colombiana ha tachado de sinvergüenzas a los representantes a la cámara que propusieron pasarse la democracia por la faja, querían robarse dos años más en sus cargos, sin el consentimiento del voto popular, a espaldas del pueblo, de agache. Para vergüenza de nuestro departamento firmaron la proposición Gustavo Estupiñán, Teresa Enríquez, Felipe Muñoz y Liliana Benavides. Para tenerlos en cuenta en las próximas elecciones. 

LUIS CABRERA

Marzo 19 de 2021

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