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Educación socialmente productiva: Una nueva propuesta pedagógica

El sistema educativo de Colombia ha sido un sistema de educación al que Paulo Freire llamaría “educación bancaria”, es decir, aquella en donde el educador se encarga simplemente de depositar conocimiento en el educando sin permitir ningún tipo de retroalimentación, pensamiento crítico y descubrimiento mutuo, ya que este sistema se caracteriza por ser unidireccional perdiendo entonces, el verdadero sentido de la educación y desconociendo su poder transformador ilimitado. Por lo tanto, dentro de este contexto, muchos de los educadores de hoy en día, se dedican a la mera trasmisión de conocimiento desvinculándose entonces, de las reales exigencias y necesidades de la sociedad actual en donde se requieren más profesionales con visión que desde las diferentes disciplinas, entiendan la relación de la misma con el contexto social en el que se encuentran inmersos para de esta manera, coadyuvar a la transformación de sus entornos.

Nace entonces la necesidad de una educación socialmente productiva, la que además de ocuparse de la adquisición de una conciencia crítica, se interesa también por la formación de cuadros técnicos capaces de sostener un proceso de desarrollo (Rodríguez, 2006) promulgando entonces, una educación que impulse procesos de transformación social, en donde la dimensión económica cobra un valor transcendental.

Esta nueva propuesta no hace el llamado solamente a las disciplinas sociales sino también a las naturales y exactas, por ejemplo, aquellos futuros profesionales que deseen crear empresa, sabrán que las pequeñas, medianas o grandes empresas, no sólo deben ser vistas y entendidas desde una perspectiva meramente económica, sino que también existe una necesidad de abordarlas desde una mirada socio-política, esto debido a las diferentes relaciones existentes que obligan a tener una visión del mundo mucho más amplia de lo que tradicionalmente se entiende por economía, por organización social y por educación (Gutiérrez, 2003).

Lo anterior quiere decir, que la educación cumple el papel fundamental de entender que todo proceso productivo obedece a una determinada realidad (nivel micro) que se encuentra dentro de todo un contexto social (nivel macro) que será en toda medida intervenido y que por ende, la responsabilidad social estará siempre presente y por lo tanto, el educador comprenderá su compromiso frente al educando para que sea éste se interese en intervenirla desde una dimensión mercantilista pero también desde una dimensión para la transformación social, entendiendo que los individuos no sólo se realizan en el mercado sino también, en los diferentes contextos socio políticos. Es justo aquí donde la educación debe pasar a resolver la tensión histórica existente entre Estado – mercado, sin ignorar las necesidades sociales y evitando todo tipo de proceso monolineal y simplista (Garcés).

Dicho lo anterior, es necesario concebir la educación como el desarrollo de las potencialidades humanas que se lleva a cabo gracias a la reflexión de los problemas reales que afectan a los individuos y a la comunidad, asociados a la producción.

Según Francisco Gutiérrez, la educación socialmente productiva como proceso integra tres elementos claves: la producción, la organización y la educación, entendiendo que esta nueva propuesta pedagógica concibe que existe una correlación entre el ser humano y su ambiente, de tal manera que la adaptación del ser humano a determinado ambiente no es unilateral (Valle), dicho esto, la educación debe cumplir con el papel de formar profesionales con el espíritu crítico y la capacidad de leer la particularidad de sus contextos, para el funcionamiento y el desarrollo no sólo del sistema económico sino también del social.

Daniela Córdoba

Comunicadora Social

Esp. Gerencia de proyectos – Mg(c) en Pedagogía Social

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