COLUMNISTANARIÑO

Dime con quién andas

Aparentemente las democracias se habían fortalecido, aparentemente el siglo XXI venía cargado de tecnología de punta, de mejor educación, con nuevas generaciones más preparadas, con ideas más creativas para fortalecer la convivencia pacífica, pero parece que la estupidez humana evoluciona con igual o mayor velocidad, se perfecciona.

Para demostrar este argumento, miremos que sucede en la cuna de la democracia, el país de la libertad, la potencia científica y militar del planeta, concretamente con la campaña electoral entre el actual presidente Donald Trump que aspira a la reelección por el partido republicano, que viene a ser el partido conservador de los gringos, y Joe Biden, del partido demócrata, algo parecido al partido liberal.

El próximo 3 de noviembre se cumplirán las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Como parte del proceso electoral se han programado varios debates, con la ingenua idea de tratar de conocer los programas y planteamientos de los candidatos. El martes pasado se realizó el primero de ellos, se tenían planeados dos más, pero están en duda por el fracaso del primero.

El debate generó gran expectativa por los argumentos políticos que se podrían plantear, pero Trump, fiel a su estilo, llegó a atacar a su rival de campaña electoral desde el primer minuto, hizo el show, cualquier cosa para quemar tiempo y evadir las preguntas. Trump saboteó a Biden todo el tiempo, se pasó por la faja al moderador, no le importaron las reglas de juego, y dio golpes bajos, como la recriminación a Biden de tener un hijo drogadicto.

Trump aplica la política del todo vale, sus amigos son los supremacistas blancos, racistas violentos, como los “Proud Boys” herederos del Ku Klux Klan, que discriminan a las minorías y a las mujeres. Pero la joya de su pensamiento retrógrado, ha sido su afirmación de que no va a reconocer un resultado que lo de como perdedor, y ha convocado a sus seguidores a cuidar las urnas para evitar fraudes, un llamado muy peligroso a sus grupos de presión.

Además de todos los desplantes internacionales y sus equivocaciones constantes, las grandes críticas que se le hacen a Trump tienen que ver con el pésimo manejo a la pandemia que generó la cifra más alta de víctimas con más de 200.000 muertos en su país, y el no pago de impuestos desde hace quince años, solo ha cancelado US$750 en 2016 y 2017, en realidad el supermillonario solo es un empresario fracasado.

Biden por su parte, sin ser brillante, fue más profundo en el análisis de los temas y más moderado en sus respuestas, tal vez demasiado, pero cayó en la trampa de los insultos y terminó llamando payaso a Trump.

Ha sido llamado el peor debate de la historia, grosero e insustancial, un debate que degeneró en gritería, en insultos e interrupciones continuas. Algunos analistas dicen que no hubo ganador, que todos perdieron, hasta el moderador, Chris Wallace, de Fox News, que no pudo controlar a Trump.

Seguramente usted dirá, que los gringos hagan lo que quieran allá en su país. Pero, para vergüenza nuestra, el socio de campaña de Trump es nada menos que el inquilino de la Casa de Nariño, Iván Duque, quien se ha prestado para conseguirle voticos colombianos en La Florida, y con mucho gusto y a la orden, ha ofrecido generoso, las cabezas de Santos y Petro, como los fantasmas del Castro-Chavismo, para asustar con el coco del comunismo a los gringos. Vamos mejorando, ahora exportamos espantos para asustar incautos.

Trump tiene seguidores en la derecha y ultraderecha, todos ciudadanos blancos, machistas, nacionalistas y xenófobos, agresivos contra extranjeros, especialmente contra afros y latinos, pero también lo siguen latinos cipayos (traidores de su raza), como Iván Duque y Álvaro Uribe, quienes, incondicionales, se ofrecen para hacer el trabajo sucio, como votar por el candidato de Trump al BID en contra de todos los países latinoamericanos, o comprar el veneno del glifosato gringo para fumigar la patria. Muy genuflexos, así los desprecien y sean tratados como mandaderos, ellos obedecen al patrón.

HECHOS DE LA SEMANA:

HECHO TIRÁNICO:

Hemos escuchado con gran sorpresa al señor alcalde de Ipiales, decretar que no habrá Carnaval. El señor alcalde en su infinita experiencia se ha ido en contra de la tradición y la cultura municipal. Mientras otros municipios del departamento, más creativos y con responsabilidad social, han convocado a realizar jornadas culturales virtuales. En Ipiales, sin consulta, sin debate, sin esfuerzo mental, el alcalde a su viejo estilo antidemocrático decidió no hacerlo.

Si se puede hacer el festival de tríos, se puede hacer el carnaval virtual, no será lo mismo, pero es la oportunidad para apoyar a los artistas y artesanos del carnaval, obreros de la cultura que año tras año sacrifican su tiempo y recursos para aportar felicidad al pueblo. Señor alcalde no se guarde la platica de la cultura, es la hora de apoyar a los trabajadores de las artes de nuestro municipio.

LUIS CABRERA

Octubre 2 de 2020

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