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Conviviendo en la diferencia para la construcción de una cultura de paz

“Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz” UNESCO, 1945

Aprender a convivir con la otredad, reconociendo sus diferencias a la vez que sus derechos, en el marco de una relación que posibilite acuerdos mutuos, es la primera tarea de las sociedades modernas para lograr avanzar, entendiendo siempre que la humanidad es el factor determinante en la configuración de las relaciones como lo afirma Edgar Morín.

En Clave de la construcción de paz en medio de la diferencia, Tuvilla afirma que “…la paz es un proceso que implica una forma de relación de los seres humanos entre sí y a través de las múltiples formas de ordenación social que excluye la violencia en todas sus presentaciones, es así como la paz se edifica con el reconocimiento de ese “otro” que aunque es diferente, éste posee los mismos derechos y se encuentra en igualdad de oportunidades, lo anterior es posible a través del diálogo y la cooperación” (2004), es decir, para construir paz es necesario establecer puentes que faciliten el diálogo con una profundidad genuina y transformadora, en este sentido, en primera instancia es imperioso que se acepte la necesidad de dialogar y por lo tanto, debe existir la voluntad de comprensión mutua para que las concesiones sean equilibradas.

Construir y vivir en paz con personas que tienen una cosmovisión diferente a la propia, implica la necesidad de reconocerlos como personas que poseen modos de vivir muy distintos y que muchas veces, estarán lejos de los preceptos vivenciales “normalizados” dentro de las distintas sociedades, supone también que su sistema de creencias, valores, actitudes y comportamientos, merecen respeto y que a pesar de las disimilitudes, no deberían ser menos virtuosos o merecedores y sobre todo, es importante comprender que su posición actual no significa que ellos son los errados y otros los acertados, simplemente se trata de acordar las reglas de beneficio mutuo acerca de cómo se busca convivir cuidando todas las formas y expresiones de vida, apostándole siempre a la práctica de la no violencia y, ante todo, asumiendo la corresponsabilidad frente al cumplimiento de los derechos humanos de los individuos.

Es necesario entender que las personas son diferentes entre sí, ya que cada persona como ser individual adopta distintas maneras de vivir, pensar, creer, existir, entre otros, aún en la diferencia, el diálogo, la participación social y la ciudadanía deberían estar siempre presentes, puesto que aceptar la diferencia, respetarla y convivir con ella son la base para construir una cultura de paz, la cual no es simplemente un anhelo altruista o un objetivo educativo para que las personas aprendan a convivir movilizando los conflictos hacia una perspectiva positiva, puesto que la convivencia pacífica tiene implicaciones muy trascendentales en el tipo de sociedad que se busca construir permeando toda forma de  desarrollo económico, social, político y humano (Pérez, 2017).

Daniela Córdoba

Comunicadora Social de profesión – Especialista en Gerencia de Proyectos

Magister (c) Pedagogía Social

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