OPINIÓN

Concejo Municipal de Ipiales, el recinto de la obediencia ciega

El sábado 11 de septiembre, los concejales del municipio de Ipiales se convocaron a una sesión extraordinaria para debatir un tema de gran interés y que ha generado múltiples opiniones en el municipio, ¿la razón? la aprobación de un empréstito por un monto de 15 mil millones de pesos con el sector financiero.

Quien tuvo a su cargo la ponencia fue el conocido músico Jaime Revelo (pájaro), quien en una lectura estorbada dejaba la sensación de no conocer lo que se proponía, y con enormes lagunas de tipo jurídico y económico. Y es que este proyecto de endeudamiento contiene situaciones que deberían ser preocupantes, pues la realidad en el manejo de las finanzas públicas, la alcaldía de Luis Fernando Villota demuestra enorme incapacidad, pero caso contrario sucede, cuando  el burgomaestre revela  sus capacidades de  vocinglero, creyendo ser no un servidor público, si no  un señor feudal que todo lo puede ordenar en  clamoreo y batahola, ese es el rostro del talante democrático de Villota, toda una vergüenza su expresión oral.

Y es que el desempeño en las finanzas municipales es precario y  se lo puede encontrar en unos documentos que hace unas semanas publicó el Departamento Nacional de Planeación, este  Índice de Desempeño Fiscal es la manera como se mide el desempeño de la gestión financiera de las entidades territoriales, sus contenidos permiten dar cuenta de la sostenibilidad financiera bajo la  viabilidad fiscal, la capacidad de generación de recursos propios, el endeudamiento, los niveles de inversión y la capacidad de gestión financiera en los municipios. Es decir que el objetivo de dicho informe es medir la gestión fiscal, que permita identificar buenas prácticas en el manejo de las finanzas públicas y fortalecer la asistencia técnica territorial.

Esos rasgos fiscales tienen 5 indicadores que reflejan la ejecución presupuestal y la información contable, la ponderación de estos indicadores es de un 80%, sus valoraciones permiten entregar a los entes territoriales el alcance porcentual que tienen en el manejo de finanzas públicas, en donde estar por debajo de 40 es condición de deterioro y por encima de 40 hasta 60 puntos en condición de riesgo. El municipio de Ipiales, a quien el concejo avaló un endeudamiento, tiene una calificación de 42,96 que lo define como un municipio en riesgo.

Ahora bien, en términos generales, del total de los ingresos municipales, el 54,8% corresponden a transferencias nacionales y a los recursos del Sistema General de Regalías, mientras que un 33,7% corresponden a los recursos propios de las entidades, podemos entender entonces, que un municipio con alta dependencia nacional, con pocos recursos propios y además  incapacidad en el manejo de los recursos públicos, no puede lanzarse a un empréstito cuando ya posee una deuda por encima de 16 mil millones. Con la nueva aprobación de deuda el municipio pasa a tener un pasivo fiscal de más de 31 mil millones de pesos. Aquí es donde los aplausos son para los concejales.

Es inentendible, que los miembros de la corporación, tanto los de bancada, como de oposición, no hayan mencionado ese desempeño fiscal paupérrimo. Tal vez un debate sobre ese índice, podría haber arrojado mayores luces en el sentido de la conveniencia de endeudar o no el municipio bajo la batuta de Villota, que no solo no rinde en tema fiscal, sino que es abiertamente antidemocrático.

Les queda a los concejales que optaron por la deuda, cargar con la responsabilidad política de haber embarcado al municipio a una situación de insostenibilidad fiscal, todo por ser mas obedientes con su jefe político, que con la ciudadanía que los eligió.

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