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Colombia necesita con urgencia un gran acuerdo entre culpables

Por: Carlos Sánchez

No tenemos más salida, reconocemos que todos nos equivocamos y aceptamos empezar de nuevo o no se va ha encontrar el camino a la construcción de patria.

En empantanamiento de Colombia está en que los que ganan no tienen las mayorías y los que pierden tampoco. Todos saben que su fuerza depende del refuerzo de prácticas que no se aceptan abiertamente.

El porcentaje de colombianos que se entera quién gobierna se reduce cuando se compara con el que se interesa en saber para qué gobiernan. Las grandes crisis son el tema de un grupo de la población que ni siquiera llega al que se encuentra devengando un salario de empleado o servidor público.

Las “grandes mayorías” están en la miseria, eso es sin opción de vida, el «pueblo» está tratando de no morirse de hambre, los dueños del país en negocios estrambóticos, lo que queda es la clase media, que medio le interesa saber a quien servirle esperando la oportunidad de servirse de un cargo o de un contrato.

Por eso lo que se escucha no es contundente, “hoy la democracia está en riesgo en Colombia” como si alguna vez hubiéramos corrido el riesgo de practicarla, “al amparo de esa declaratoria (de emergencia) se han acumulado decisiones y actuaciones que afectan gravemente el Estado de derecho”, “el poder se ha concentrado en el Presidente”, “las facultades extraordinarias se han utilizado para profundizar las brechas de desigualdad social, y para discriminar grupos de personas, notoriamente los mayores de 70 años y los más vulnerables”, “el Gobierno ha hecho un empleo abusivo de los canales de televisión rompiendo el principio de equilibrio informativo en el contexto del Estatuto de la Oposición”, “se ha debilitado a las autoridades locales”, “no hay certeza de plena transparencia de la información sobre el manejo de fondos públicos”, “se ha intentado abolir el control constitucional de decisiones que conciernen las relaciones internacionales y la paz del país.” Cuando, con o sin pandemia, ha sido distinto. No más retórica “democrática” para oponerla a elocuencia de los hechos de «autoritarios».

Intentemos encontrar una salida, y busquémosla entre todos, si, entre todos, con los narcotraficantes y los que llegaron a cargos con su dinero, con los paramilitares que perdieron la razón de la vida y sirvieron de herramienta o pretexto, con los guerrilleros que creen que tienen la razón cuando matan o secuestran, con los militares y demás fuerza pública que no se han enterado que los humanos tienen derechos, con los empresarios dueños de los bancos que sólo cuentan utilidades y los que trabajan honradamente y los que tienen pantallas para lavar dineros criminales, con los que hicieron de Santos el apóstol de la paz y con los que realmente representa, con los petrsitas y los verdes, los amarillos, los arcoíris, y obviamente con Uribe y los uribistas de todos los matices, desde los hablables hasta los cavernarios, con los togados del cartel y los que no, de verdad conversemos todos y pongamos sobre la mesa no nuestros “argumentos” sino nuestras renunciaciones.

Colombia fuera distinta se alguien, así hubiera sido uno de los protagonistas de la guerra se ofrecía a ser condenado por los actos en los que participó o permitió, pero nadie, todos, los que se atrincheran en el establecimiento y los que lo combatieron, reclaman honor a sus “verdades”.

Así no se puede. Será que no hay nadie que comprenda que el comienzo está en renunciar y no en arrebatar los espacios. Que arranque Uribe. Que se le mida a proponer una dejación del poder de los protagonistas de izquierda y de derecha que tantos males han causado. Necesitamos que se redacte una nueva Constitución, por consenso, donde los del poder económico, político y militar, firmen su retiro y dejen que otra generación intente un liderazgo por la vida con dignidad.

Que eso no se puede, que ¿a quién se le ocurre pedir que se quiten los que están empotrados y no lleguen los que están en fila?, si, lo más seguro es que esto sea una estupidez, entonces sigamos matándonos.

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