OPINIÓN

Calentamiento global, sicarios y Corponariño

Al doloroso hecho de que nuestro país es el más peligroso del mundo para los líderes sociales, ahora se le suma el récord mundial de asesinatos a lideres ambientales, así lo hace conocer la organización británica Global Witness. Esta entidad en su informe anual explica que Colombia ocupa el primer lugar en asesinatos de lideres ambientalistas con 65 casos, mientras el segundo, que es México, presenta 30 casos. En cuatro años, dice el informe, el aumento ha sido del 140 por ciento contra las causas ambientales.

Los lideres ambientales son personas que dedican su vida y sus recursos a defender los valores más apreciados de la comunidad, como el agua, los ríos, el alimento, la flora y la fauna, en conclusión, la vida del planeta. Pero pocos se preocupan de la protección de los protectores, y con mayor vergüenza, quienes se preocupan de su seguridad son las entidades extranjeras, cuando deberían ser las entidades colombianas las primeras en realizar las campañas, los operativos y los protocolos de protección.

Como los defensores de la naturaleza son en su mayoría lideres indígenas, afrodescendientes y campesinos, tienen muy poca atención, las autoridades estatales en su visión discriminadora no les dan importancia, son muy escasas, casi nulas las medidas de protección que se han implementado.

Por otra parte, hay que decirlo claramente, los primeros sospechosos de la violencia contra estos lideres, son los dueños de las grandes economías legales e ilegales, como las empresas mineras, los terratenientes que siguen acumulando tierras, el narcotráfico y los traficantes de madera, esos son los negociantes de la muerte, que ven un enemigo en cualquier iniciativa ambientalista.

Otra vergüenza de nuestra clase dirigente es la demora en la aprobación del Acuerdo de Escazú, un acuerdo internacional para la protección del medio ambiente, que muchos políticos y empresarios rechazan porque, según ellos, “obstaculiza” el desarrollo.

Como si no fueran pocas las vergüenzas, ahora el sindicato de la Corporación Autónoma Regional Corponariño, señalan a esa corporación de ser una entidad alineada a un grupo político, de su ineficacia en la protección del medio ambiente como autoridad ambiental, de tener nomina paralela, del incumplimiento de acuerdos con los trabajadores y desacato a sentencias judiciales. De esta manera, la naturaleza está condenada a desaparecer y con ella los seres humanos, pues se han conspirado el calentamiento global, los asesinos y la politiquería en contra de la vida.

Vale la pena resaltar el papel de los lideres sociales y ambientales del municipio de Cumbal que se han unido para rechazar los proyectos mineros que se quieren implantar en ese territorio, un lugar sagrado por ser fuente de agua y de vida para toda la provincia del sur de Nariño, necesita la protección y el apoyo de todos.

LUIS CABRERA

Septiembre 16 de 2021

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