OPINIÓN

Alvaro Uribe y James Rodriguez

En la semana pasada se llevó a cabo la reunión entre el expresidente Álvaro Uribe, jefe del Centro Democrático, actual partido de gobierno, y el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad. La reunión pactada se cumplió bajo la condición de ser solo una conversación informal, por exigencia del ex mandatario, en razón de que este no reconoce el proceso de paz ni las instituciones que se derivan del proceso.

El padre Francisco de Roux, se ha convertido en un terco buscador de la verdad, por lo que ha manifestado que acudirá a cualquier lugar y visitará a todos los personajes que sean necesario para esclarecer los crímenes del conflicto armado colombiano, en especial los vergonzosos casos de los llamados falsos positivos, en realidad ejecuciones extrajudiciales de civiles por las fuerzas armadas, de los cuales se ha logrado determinar más de seis mil, pero que los especialistas calculan en diez mil, un pueblo entero. En esta búsqueda el padre Francisco de Roux, ha recibido las declaraciones de varios expresidentes, como Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Juan Manuel Santos.

La conversación del expresidente Uribe con el padre Francisco de Roux, tiene varias lecturas, por supuesto, los seguidores del Centro Democrático afirman que el encuentro ha servido para que Álvaro Uribe aclara su inocencia. Pero la mayoría de especialistas y analistas políticos coinciden en que, si bien no hubo aportes importantes encaminados a esclarecer la verdad, si fue clave para desenmascarar al expresidente, por su actitud, por sus evasivas y el oportunismo para aprovechar el momento para lanzar su ultimo invento: la amnistía general.

Veamos algunos aspectos que se resaltan del encuentro: Álvaro Uribe negó toda responsabilidad en los casos de los falsos positivos, dijo que los militares lo engañaron, que lo traicionaron. Sus afirmaciones entran en contradicción con las declaraciones Juan Manuel Santos, expresidente y exministro de defensa del gobierno uribista, quien reconoció en una extensa explicación, que los falsos positivos se produjeron a causa de la “presión del gobierno para obtener resultados” con bajas de la guerrilla. Por otra parte, varios militares han reconocido que participaron en el homicidio de civiles a cambio de días de descanso y otros beneficios.

También se ha criticado al expresidente Uribe por la actitud grosera frente al padre Francisco de Roux, al no reconocerle su condición de presidente de la Comisión de la Verdad, entidad aceptada y considerada como una de las más importantes en el plano internacional y por ser un modelo mundial en la búsqueda de la paz y la verdad.

Finalmente, ante el asombro del país, el expresidente sin vergüenza alguna, propuso la amnistía total, el perdón y olvido general, con fines políticos, en una contradicción conceptual e histórica, luego de haber criticado durante años el proceso de paz, y de reclamar cárcel para la guerrilla Ahora promueve la impunidad total. En este punto hay que resaltar que los principales beneficiados serían los numerosos funcionarios de su gobierno que se encuentran prófugos de la justicia, de igual manera su hermano Santiago Uribe, investigado por paramilitarismo, y claro el mismo Álvaro Uribe, quien es investigado por numerosos delitos.

Frente a esta vergonzosa entrevista, en otra esquina, otro personaje nacional, quien en los últimos tiempos se ha convertido en un hombre polémico, nos presenta una faceta diferente. Luego de haber ocupado los lugares más altos a nivel mundial dentro del mundo deportivo, por causas que no es del caso analizar, se ha convertido en un hombre rechazado. Estoy hablando de James Rodríguez, quien de manera agresiva, en su momento se rebeló contra el director técnico de la selección Colombia de futbol, por no haberlo convocado a jugar en las eliminatorias.

En este paralelo, se muestran dos personajes que llegaron a la cúspide del prestigio y la fama, pero que luego se han visto estigmatizados. Pero, a diferencia de Uribe, James Rodríguez cambio, corrigió su actitud vanidosa y asumió una posición conciliatoria, felicitó a sus compañeros, les deseo éxitos en la jornada que se avecina, fue humilde ante la autoridad del director técnico, y muy respetuoso solicitó ser tenido en cuenta para las próximas oportunidades.

Nuestro país está cansado de la prepotencia absurda, los falsos orgullos, el criminal abuso del poder, la pelea fratricida por la ambición miserable, es hora de que los dirigentes aprendan humildad, respeto a la ley y a las autoridades, y que se ponga por encima de los intereses personales, los intereses de la nación, en especial, quienes han portado el tricolor nacional que representa a un pueblo, una nación que necesita buen ejemplo, solidaridad y paz.

LUIS CABRERA

Agosto 27 de 2021

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