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2022… Democracia sin partidos?

Las democracias modernas basan sus sistemas de gobierno en la intervención y actuación de los partidos políticos, que juegan un papel de vital importancia en la dirección de los estados, fundamentalmente en los regímenes parlamentarios. Son los  partidos que basan su participación con fundamentos ideológicos, con programas colectivos de nación, con una fuerte organización partidaria, donde su intervención es un verdadero peso y contrapeso de las democracias modernas.

En Colombia hace mucho tiempo que los partidos políticos dejaron de ser órganos de la democracia con fortaleza en la dirección del gobierno y menos en el estado, el régimen presidencial, el caudillismo y el mesianismo, conspiran para que los partidos incidan en la existencia de gobiernos donde ellos dirijan el estado. La historia del país registra que el bipartidismo durante muchos años sólo permitió la actuación de dos partidos tradicionales y fuera de lo que se conoció como el frente nacional, donde decidieron alternarse el gobierno entre estos dos partidos, no se encuentra que los partidos sean determinantes en la dirección del gobierno ni menos la del estado,

Ha habido tiempos donde han proliferado normas que permitieron lo que se llamó los partidos de garaje o fábricas de avales, llegándose a que existieran más de 100 personerías jurídicas; posteriormente se reguló la existencia de los mismos y actualmente no superan los 16, y que en varios momentos los partidos son tan solo notarios, o medios para favorecerse de la llamada pomposamente “mermelada” o los cargos diplomáticos para familiares de dirigentes de estos partidos, preferentemente los que son afines al gobierno de turno.

Los partidos políticos existentes hoy en el país están ausentes de la dirección del gobierno, son las personas quienes con sus equipos gobiernan, los partidos no actúan con programas de construcción colectivos, no tienen ideologías claras, y actúan más en función  de empresas electorales que con proyectos de nación de largo plazo.

De cara a la sucesión presidencial en el año 2022, hay ya más de 20 candidatos o precandidatos a la presidencia, con la característica que lanzan sus nombres a la espera de obtener un aval, o como ha ocurrido en los últimos años, se presentan recogiendo firmas o lo hacen con la conformación de coaliciones que funcionan solo para la elección en la que compiten, o como ha ocurrido anteriormente donde el candidato ungido por los partidos políticos para la competencia electoral, abandona los mismos una vez termina la elección.

Las propuestas o programas de gobierno de los candidatos son el resultado de tanques de pensamiento o del trabajo de un grupo selecto de técnicos o tecnócratas, que no consultan a las regiones o territorios y menos a los integrantes o militantes de los partidos políticos.

En Colombia ubican ideológicamente a los partidos políticos en la derecha, centro e izquierda, sin que muchas veces sus posiciones políticas corresponda de verdad a estos postulados, sobre la base que más importante son los pronunciamientos de sus Mesías o líderes, que la opinión colectiva que se debería construir en los partidos, ya que estos en su mayoría no le hablan a la nación sobre la temática de actualidad o de posiciones de desarrollo estratégico del país, hay una tendencia a estigmatizar las posiciones, se habla de izquierda como mamertos o los de derecha como fascistas, Eso hace parte de la falta de costumbre en un país que no ha tenido diversidad de posiciones ideológicas, ahora están volviendo a surgir las ideologías claramente marcadas como de derecha e izquierda, no deberíamos estigmatizar y por el contrario nutrir el debate político.

El régimen político existente en el país es atrasado, hay una ley de partidos la 130 de 1994, modificada por la ley 1475 del 2011, que no permite la modernización de los mismo y se perdió la oportunidad de hacer cambios fundamentales en el acuerdo de La Habana, del que sólo salió una comisión de la que no tuvieron en cuenta sus valiosas recomendaciones, el CNE (Consejo Nacional Electoral) es como la comisión de absoluciones de la Cámara, sólo sirve para favorecer a los partidos del régimen y para perseguir a los partidos y líderes de la oposición, que se agrava con la existencia del conflicto y la violencia que se ha ensañado sobre todo con los partidos de la oposición, a quienes se les asesina y se persigue, no hay mayor ejemplo de esta realidad con lo ocurrido con la UNIÓN PATRIÓTICA, partido político a quien eliminaron físicamente cuando le asesinaron más 5.000 de sus integrantes.

La democracia colombiana sólo será vigorosa si los ciudadanos actuamos dentro de los partidos, si estos desarrollan canales de construcción de proyectos colectivos de nación con democracia interna y participativa, donde los integrantes o militantes hagamos nuestro lo que afirmara con contundencia Gaitán, “El pueblo es superior a sus dirigentes. Por eso aquí la revolución se hace con el pueblo”.

HAROLD RUIZ MORENO

Ex concejal de Pasto.

Agosto 27/2020.

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